Aventura de Escribir

Julio 21, 2009

¿Cuál es tu inspiración?

Archivado en: Peregrinaje: Ser Creativo — iandarke @ 1:03 pm
¿Cuál es tu inspiración?
¿Cuál es tu inspiración? Me preguntaron una vez. Pero no supe responder por algo que sea conocido por el mundo y he aquí nuestra gran diferencia. Pues aunque parezca insensible, no me inspira el olor de una flor, aunque su aroma ciertamente haga volar mi imaginación.
No me inspira una película dramática, aunque llore todo el día recordándola. No me inspira el romance más sonado de la historia humana, no me inspiran las aves, no me inspiran los niños, no me inspiran los bosques, los arcoiris, ni los oasis. No me inspiran los sueños más locos, ni las noches claras de luna… Entonces ¿Qué me inspira?
¿Qué debe inspirar al escritor considerado cristiano? ¿Tomará su inspiración de la misma fuente que los escritores más renombrados, pero sin Cristo conmoviéndoles el alma? ¿Cuál es nuestra riqueza, cuál nuestra diferencia, cuál nuestro valor?
Si hemos de escribir sobre la vida ¿Qué vida tomaremos de ejemplo?, si sobre la muerte ¿Cuál fue la muerte más impactante?, si del amor ¿Quién brindó el amor más grande y genuino?, Si de sacrificios, si de planes, si del futuro, ¿Qué referencia tendríamos?
Un escritor que se dice ser cristiano tiene un don privilegiado, un poder en sus manos, un nombre que exaltar y una obra de amor para mostrar, mediante el arte de la escritura. Así como el cantante puede anunciar las maravillas, con la voz de la que fue dotado, un escritor puede enseñar el Camino mediante el don de la palabra escrita.
Quizás sea ciego y no vea los paisajes más espléndidos; o a lo mejor sea sordo y no escuche el cantar de las aves al amanecer, o posiblemente sea mudo y no pueda cantar melodías angelicales, pero basta que tenga un corazón entregado a Dios, para ser su mejor representante, pues para ser el mejor escritor cristiano, solo será necesario escribir, desde lo profundo de su corazón… donde habita Cristo, su real inspiración.

¿Cuál es tu inspiración? Me preguntaron una vez. Pero no supe responder por algo que sea conocido por el mundo y he aquí nuestra gran diferencia. Pues aunque parezca insensible, no me inspira el olor de una flor, aunque su aroma ciertamente haga volar mi imaginación.

No me inspira una película dramática, aunque llore todo el día recordándola. No me inspira el romance más sonado de la historia humana, no me inspiran las aves, no me inspiran los niños, no me inspiran los bosques, los arcoiris, ni los oasis. No me inspiran los sueños más locos, ni las noches claras de luna… Entonces ¿Qué me inspira?

¿Qué debe inspirar al escritor considerado cristiano? ¿Tomará su inspiración de la misma fuente que los escritores más renombrados, pero sin Cristo conmoviéndoles el alma? ¿Cuál es nuestra riqueza, cuál nuestra diferencia, cuál nuestro valor?

Si hemos de escribir sobre la vida ¿Qué vida tomaremos de ejemplo?, si sobre la muerte ¿Cuál fue la muerte más impactante?, si del amor ¿Quién brindó el amor más grande y genuino?, Si de sacrificios, si de planes, si del futuro, ¿Qué referencia tendríamos?

Un escritor que se dice ser cristiano tiene un don privilegiado, un poder en sus manos, un nombre que exaltar y una obra de amor para mostrar, mediante el arte de la escritura. Así como el cantante puede anunciar las maravillas, con la voz de la que fue dotado, un escritor puede enseñar el Camino mediante el don de la palabra escrita.

Quizás sea ciego y no vea los paisajes más espléndidos; o a lo mejor sea sordo y no escuche el cantar de las aves al amanecer, o posiblemente sea mudo y no pueda cantar melodías angelicales, pero basta que tenga un corazón entregado a Dios, para ser su mejor representante, pues para ser el mejor escritor cristiano, solo será necesario escribir, desde lo profundo de su corazón… donde habita Cristo, su real inspiración.

(por Cecilia Menacho)

Mayo 27, 2009

El efecto de nuestras palabras, por Maureen Herrera Brenes

Archivado en: Peregrinaje: Ser Creativo — keilaochoa @ 10:20 am

Sucedió en un concurso de canto que se transmite por televisión actualmente en Costa Rica. Ante un comentario de uno de los jueces, el joven concursante reaccionó así, palabras más palabras menos: “quiero aclarar algo, la orquesta no tocó la canción correctamente. Me parece una actitud muy irresponsable por parte de ellos, a estas alturas de la competencia”.

“Irresponsables”. A mí la palabra me retumbó en el cerebro, y me hizo pensar en los efectos de su afirmación. Efectivamente, las consecuencias estuvieron presentes el resto del programa: uno de los jurados defendió la calidad de la orquesta, el director de la agrupación aclaró que el cantante “entró” mal y esto afectó la ejecución, el cantante reconoció su error y al final pidió disculpas públicamente, visiblemente apenado.

A pesar de la congoja casi constante, el asunto terminó bien, con hidalguía y respeto entre las partes. Sin embargo, creo que todo se habría evitado si el muchacho hubiera sido más prudente en su afirmación, o mejor aún, si no hubiera dicho nada. Al final se habría dado cuenta de que él era el único responsable de lo que había sucedido. “Hablé con el hígado, sin pensar”, dijo al disculparse.

A lo largo de todo el episodio, y en los días posteriores, he pensado en quienes escribimos; la verdad es que no estamos exentos de una situación como esta. También podemos escribir sin pensar, al calor de un momento. Esta es una de las razones por las cuales me parece tan valioso dejar reposar los textos.

Hay una lección que nunca olvidaré sobre el uso cuidadoso que debemos hacer de las palabras. La recibí de Patricia Cardona, una costarricense radicada en México donde por muchos años fue crítica de teatro y danza, y actualmente se dedica a formar críticos. Me parece que el consejo con que instruye a sus estudiantes es válido para todas aquellas personas que a menudo opinamos sobre diferentes temas: “Debemos preguntarnos si nuestras palabras son verdaderas, constructivas y necesarias”.

Estamos llamados a honrar al Señor con todo lo que hacemos… y con todo lo que escribimos. Qué el Señor nos ayude a hacerlo con excelencia, respeto y prudencia.

Abril 22, 2009

La sonrisa de tu rostro, por Cecilia de Aranibar

Archivado en: Peregrinaje: Ser Creativo — keilaochoa @ 8:00 am

Muchas veces, nos interesamos en una persona cuando vemos la expresión amigable que tiene en su rostro. Aquella sonrisa que nos invita al diálogo, a iniciar una conversación sin reparos, sabiendo que seremos bienvenidos.

 

Igualmente para los lectores, es el título de un escrito. Ese título nos debe invitar a leer, nos debe mantener interesados, darnos una idea de lo que se viene, y aún así, dejarnos con la expectativa, el asombro y las ganas de conocer más.

 

El título que le pongamos a nuestros escritos, entonces, será como la sonrisa de aquel rostro. Una puerta de entrada para dar a conocer, de manera general, lo que encontrarán si continúan la lectura. Una bienvenida, con los brazos abiertos.

 

En una ocasión me dijeron: “escribe primero y luego búscale un título ideal”. Me ha sucedido en algunas ocasiones, que terminando un escrito, me doy con la sorpresa que el título que le puse inicialmente no correspondía con lo que escribí y tuve que cambiarlo. Por ello sería una buena práctica escribir primero y preocuparnos de ese detalle al final. 

 

Entonces escriba primero, y verá que sus mismos escritos cobrarán vida, le llevarán por sendas que no había sospechado inicialmente, será asombroso, y al final, dibujará una puerta de entrada a ese sendero, y la rotulará con una cálida bienvenida, para que otros como usted, disfruten de ese viaje maravilloso,  y digan juntos, “acabo de tener una muy buena lectura”.

Cecilia de Aranibar

www.cyberlector.com

Abril 15, 2009

Aprendiendo el oficio de ser escritor, por Cecilia de Aranibar

Archivado en: Peregrinaje: Ser Creativo — keilaochoa @ 8:00 am

Cuando nos embarcamos en la tarea de escribir, con la ilusión de algún día dedicarnos a ello por completo, comenzamos a buscar alguna fórmula que nos ayude en nuestro emprendimiento. 

Buscamos averiguar un poco sobre los inicios de algunos de nuestros escritores favoritos, y cómo vencieron las dificultades, cómo sortearon los obstáculos, cómo lograron su primera publicación, es decir, todo lo que tuvieron que hacer hasta cumplir su objetivo: ser considerados buenos escritores.

Así lo hice, pero luego de meses de investigación, me topé con una realidad indiscutible: “No se puede aprender a ser escritor”. Lo que sí se puede hacer, es aprender a redactar mejor y con buena ortografía, se puede aprender ciertas técnicas según el género literario, se puede incluso, participar de algunos talleres, pero nada valdrá la pena, si no se tiene pasión por la escritura.

Si usted tiene pasión y está dispuesto a pasar por el proceso de maduración que se requiere de todo escritor, entonces para comenzar, podría seguir estos tres sencillos consejos:

1.-  Sea un buen lector

La lectura nos ayuda a mejorar nuestra redacción y ortografía. Lea los libros más recomendados y procure absorber desde estilos hasta formatos de presentación. 

2.- Escriba, escriba y escriba

Solo escribiendo podrá mejorar su propio estilo. Haciendo esto, se dará cuenta si verdaderamente es lo que desea hacer como actividad central. Un escritor necesita disciplina, constancia y creatividad, para mantenerse a flote en un mundo tan competitivo. 

3.- Muestre sus escritos

Muestre sus escritos a alguien que entienda del tema y le pueda orientar. Muchos escriben, pero no muestran sus escritos, ya sea por vergüenza o por temor a las críticas. Un escritor debe aprender a sobrellevar ambos sentimientos, y saber que habrá críticas, pero si cumplió sus objetivos personales, si comunicó el mensaje que quería brindar, entonces puede seguir tranquilo. 

Entonces, si usted quiere ser un buen escritor, debe asegurarse de creer en usted mismo. Saber que esa es su pasión y seguir hacia adelante sin bajar la guardia; escuchar los consejos y ponerlos en práctica, y sobre todo, estar muy seguro de tener la necesidad, de transmitir ese mensaje que usted tiene, a los demás, a través de la escritura, porque usted siempre quiso… ser escritor.

 

Cecilia de Aranibar

www.cyberlector.com

 

 

Marzo 5, 2009

Algunas reflexiones sobre el ensayo, por Ian Darke

Archivado en: Peregrinaje: Ser Creativo — keilaochoa @ 10:12 am

Si piensas participar en el Premio Letra Viva, estas reflexiones te serán útiles:

 

¿En qué pensamos cuando hablamos de un ‘ensayo’? Mi pequeño diccionario Usual de Larousse nos da unas pistas. Un ensayo puede ser un ‘análisis rápido de un producto químico’…, pero, lógico, aquí no estamos pensando en el laboratorio. Luego sigue: ‘una obra literaria que consiste en la reunión de algunas reflexiones hechas sobre un tema determinado’.

 

Me llama la atención la frase ‘algunas reflexiones’. El ensayo no permite espacio para abundar en todas las facetas de un tema. Notemos también que es ‘una reunión’ de reflexiones. Es decir, no hace falta un profundo análisis filosófico, sino, unir reflexiones en una forma coherente. 

 

Pueden ser reflexiones a base de la experiencia propia. Por ejemplo, una estudiante puede hablar de los desafíos que ella encuentra en el campus universitario: de la presión social, de las burlas que hacen otros estudiantes, y el lavado de cerebro impuesto por profesores evolucionistas. No puede hablar de todo el continente, ni de todo sector de la sociedad, pero puede hablar de su experiencia en su propia comunidad.

 

Igual, se puede reflexionar a base de la observación. Una señora puede escribir con sensibilidad sobre los desafíos que enfrentan las mujeres divorciadas en la iglesia, por ejemplo, siendo amiga de ellas. 

 

El ensayo se ha definido también como ‘literatura de ideas’. Jézer González, en su libro El ensayo: sus formas y contenidos dice que “un ensayo es una interpretación ideológica de un objeto de la cultura, o de la cultura en su totalidad”. Como interpretación de un aspecto de la cultura, el ensayo adopta una determinada manera de verla. Por ejemplo, se puede adoptar una orientación histórica para reflexionar sobre el estado de la iglesia evangélica hoy en día. Lo que la iglesia vive hoy es inevitablemente vinculado con sus raíces, los inicios de las denominaciones, luego el crecimiento de nuevas iglesias independientes. ¿Será que las luchas de décadas anteriores complica la vida para los creyentes de hoy? ¿O que en la actualidad, hemos perdido valores valiosos que caracterizaron nuestros antepasados?

 

Para dar otro ejemplo, se puede escribir con una perspectiva sociológica, reflexionando sobre la imagen que tiene la iglesia evangélica en la sociedad en general. Muchas veces la prensa califica la iglesia evangélica como una secta caudillista, preocupada por prosperidad y milagros. Sea válido o no, la imagen de la iglesia puede causar dificultades para los creyentes hoy. ¿Tiene razón la prensa cuando critican los evangélicos? ¿Qué podemos hacer para enfrentar los desafíos generados por los medios de comunicación?

 

El ensayo, en suma, puede ser escrito con un enfoque analítico, sociológico o filosófico. Lo importante es no escribir generalidades que son francamente ¡¡ABURRIDAS!!

 

Somos muy diferentes, tenemos diversas fortalezas y experiencias. Todos podemos aportar experiencias, reflexiones e ideas, que nos ayuden a tomar conciencia de los desafíos actuales y reales que enfrentan las generaciones presentes de la iglesia. 

 

Que este Concurso sea la base de un gran intercambio de sugerencias y propuestas, para fortalecer la iglesia en el continente, para la honra y gloria de Dios. 

Febrero 15, 2009

La Entrevista (parte 3)

Archivado en: Peregrinaje: Ser Creativo — keilaochoa @ 8:00 am

¿Qué tipo de entrevistador es usted?

De una forma un poco jocosa, José Ignacio López Vigil afirma que existen varios tipos de entrevistadores, según lo cita José Zepeda.  Aunque lo menciona con relación a radio, se trata de una clasificación muy útil para corregir errores.  ¿Le parecen familiares?

a. El que improvisa. Aduce que no tiene tiempo, por lo que realiza su trabajo a la carrera.  Confía en su capacidad de improvisación, la cual confunde con conocimiento.

b. El nervioso.  Le tiemblan las manos y la voz se le escucha insegura.  El nerviosismo es normal en principiantes, pero en gente más experimentada se trata de una inseguridad derivada de desconocimiento del tema.

c. La estrella.  Prácticamente no deja hablar al entrevistado y hace de cada pregunta un discurso.

d. El sordo.  Se preocupan más por su cuestionario que por poner atención al entrevistado.  Ante su descuido el entrevistado muchas veces se ve forzado a decir: “como le dije anteriormente…”.

Febrero 13, 2009

La Entrevista (parte 2)

Archivado en: Peregrinaje: Ser Creativo — keilaochoa @ 8:00 am

Preste AteMicrophonención

Esto es fundamental.  Si para usted tomar notas y prestar atención a la vez es muy difícil, grabe la entrevista -siempre que la persona entrevistada esté de acuerdo.  Es muy penoso cuando nuestro interlocutor debe responder: “Como le expliqué hace un rato…”, si bien esto puede indicar que no quedamos satisfechos con su respuesta anterior, también puede indicar que no estamos prestando la atención debida.

No le tema al silencio

No todos los entrevistados se lanzan a responder apenas el interlocutor cerró los labios.  Tal vez se trate de la personalidad, el tema o la pregunta en particular, lo cierto es que a veces la persona se queda callada por algunos segundos.  Esto hace sentir incómodos a algunos entrevistadores, especialmente a aquellos que les cuesta escuchar.  Sin embargo, lo recomendable es aguardar con paciencia; interrumpir a la otra persona mientras piensa puede costarnos una buena respuesta.

Respete a su entrevistado

Su entrevistado le está cediendo parte de su tiempo y, según el tema del cual se trate, una parte de su vida.  No importa si es un campesino o un gerente, merece todo su respeto y esto empieza con la puntualidad al acudir a su cita.

Trate de abordar la conversación sin juicios preconcebidos acerca de la otra persona.  Sin embargo, cuando se trata de gente con la que usted de antemano sabe que no está de acuerdo, no use la entrevista para rebatir o combatir.  Recuerde que a usted le interesa la opinión del otro por lo que vale en sí misma y, después de todo, quien concertó la entrevista fue usted.

Nunca se le ocurra lucirse ante su entrevistado o impresionarlo con su erudición. En la conversación la estrella es la otra persona, no usted.

(continuará)

Febrero 11, 2009

La Entrevista (parte 1)

Archivado en: Peregrinaje: Ser Creativo — keilaochoa @ 8:00 am

—¿Alguna otra pregunta?

—Sí, yo tengo una.  Vea, a mi me llama la atención que los evangélicos estemos ausentes de las discusiones de interés nacional.  Por ejemplo, en mi provincia se está contaminando un río importante debido al procesamiento del café y todo el mundo ha opinado al respecto, pero la iglesia guarda silencio.  Es decir, yo digo que deberíamos pronunciarnos al respecto; es una barbaridad que nos encerremos en la iglesia e ignoremos lo que sucede a nuestro alrededor.  Pero en fin, para no extenderme mucho, aquí va la pregunta: ¿Cuál cree usted que debería ser la actitud de los cristianos ante los problemas de la sociedad?

 

Hay prácticas que aparentan ser fáciles, pero la verdad requieren preparación y experiencia; el arte de preguntar es una de ellas.  Saber entrevistar es fundamental para un escritor, ya sea que quiera cultivarlo como género o como herramienta para obtener información.  A continuación encontrará una serie de sugerencias para que aproveche al máximo sus entrevistas.

 

Tenga claro el objetivo

Escriba el objetivo de su entrevista. Esto le ayudará a no desviarse hacia temas fuera de enfoque o desperdiciar el tiempo, lo cual es especialmente importante cuando la persona entrevistada es alguien con muchas ocupaciones.

 

Planifique su entrevista

Averigüe previamente todo lo que pueda sobre el tema.  Sería un desperdicio indagar por la información básica que usted pudo haber recolectado tan solo con dos horas de lectura en una biblioteca.  Es mejor, por ejemplo, investigar primero los conceptos generales del tema y después preguntarle a esta persona su opinión acerca de los mismos.  Ahora bien, siempre cabe la posibilidad de que usted no entienda alguna de las respuestas que le de su entrevistado.  En ese caso Kevin M. Kelleghan, especialista en periodismo económico, recomienda admitir cuando uno no sabe, “no hay pregunta estúpida si usted no entiende la respuesta”.

Además, averigüe todo lo posible en torno a su entrevistado, especialmente si va a realizar una entrevista de semblanza.  Por ejemplo, si su interlocutor es un autor, lea lo más que pueda de su obra.

La planificación también incluye la preparación minuciosa del cuestionario, que le ayudará a mantener su rumbo en la búsqueda de información.  Obviamente surgirán preguntas no planeadas durante la conversación, pero el cuestionario es siempre útil para volver al tema original.  Otro consejo valioso es repasarlo después de realizar la entrevista y evaluar si tuvo toda la información o si surgieron nuevas preguntas que requieren que usted converse con otra persona.

En relación con las preguntas, es importante que estas sean cortas y directas, no haga un discurso antes de cada interrogante.

 

(continuará)

Febrero 9, 2009

Cómo dar vida a tus escritos

Archivado en: Peregrinaje: Ser Creativo — keilaochoa @ 8:00 am

1.    Apelar a los 5 sentidos

 

2.    Usar verbos activos y vigorosos

 

3.    Usar sustantivos concretos y no-abstractos

 

4.    Hacer uso de figuras que crean imágenes y ayudan en la comprensión de términos o conceptos abstractos.

                                   i.–hipérbole: una exageración tan extrema que comunica el significado del escritor en una manera más clara. (El Presidente Menem tenía una sonrisa más grande que la Casa Rosada.)

 

                                 ii.–metáfora: una comparación figurativa que generalmente utiliza una forma del verbo, ser. (Ella es una muñeca.)

 

                                iii.–símil: una comparación que utiliza la palabra, como, o, parece. (Conocer a Cristo es como entrar a un oasis en el desierto).

 

                               iv.–onomatopeya: una palabra cuyo sonido representa un sonido físico (por ejemplo Croar, Cacarear, Cecear, Cuchichear, Refunfuñar, Susurrar)

 

                                 v.–personificación: dando atributos humanos a objetos o cosas. (El viento aullaba…)

 

5.    Usar diálogo realista. (El diálogo tiene que servir una función: avanzar la acción;  o ayudarnos a entender mejor la persona o la situación)

 

6.    Incluir anécdotas e ilustraciones

 

7.    Usar citas directas

 

8.    Usar estadísticas y documentación para sostener la tesis o punto de vista.

Febrero 5, 2009

Nueve pasos para aumentar la creatividad

Archivado en: Peregrinaje: Ser Creativo — keilaochoa @ 12:56 pm

brainstorm2Algunas ideas – no todas serias – para aumentar la creatividad del escritor…

 

1. Escucha la música de Johann Sebastian Bach. Si Bach no te hace sentir más creativo, debes consultar a un médico, o a un neurocirujano…

 

2. Organiza una lluvia de ideas (¡no es necesario llevar paraguas!). Una lluvia de ideas funciona mejor con un grupo de personas: escribe el punto principal que quieres comunicar, fija un tiempo límite, y apunta toda sugerencia sin importarte que suene absurda. Te puede ayudar a generar un montón de ideas. 

 

3. Lleva siempre un cuaderno de apuntes y lápiz contigo. De este modo, si se te ocurre una idea, puedes anotarla rápidamente. Es muy probable que al revisar tus apuntes, el 90% sean tonterías, pero quizá el 10%…

 

4. Si estás atorado, abre un diccionario, escoge una palabra al azar, e intenta formular ideas incorporando dicha palabra. Es sorprendente cuántas veces funciona. La base de esta sugerencia es un concepto sencillo: la excesiva libertad de opciones frecuentemente impide la creatividad.

 

5. Define mejor el punto principal que quieres comunicar, o la idea que quieres desarrollar. En una hoja de papel, o en la computadora, define tu problema en detalle. Una vez hecho esto, probablemente encontrarás muchas soluciones.

 

6. Si no puedes pensar, sal a caminar. Un cambio de ambiente es saludable y el ejercicio ayuda al cerebro (y quizá a bajar algunos kilos extras). 

 

7. No veas televisión. Investigaciones científicas muestran que la tele causa que el cerebro se convierta en líquido, el que luego escurre poco a poco por la nariz… ¡Qué asco!

 

8. Lee todo lo que puedas. Los libros ejercitan el cerebro, te inspiran, y te dan las conexiones para que puedas formar conexiones creativas con mayor facilidad.

 

9. Ejercita tu cerebro. Igual que con el cuerpo, el cerebro necesita mantenerse en forma. Aparte de leer bastante, puedes ejercitar el cerebro al conversar con gente inteligente, e incluso discrepar con ellos – ¡no hay mejor forma de ejercitar los neuronas que planteando un buen argumento!

 

(De los apuntes de Ian)

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