Aventura de Escribir

Mayo 27, 2009

El efecto de nuestras palabras, por Maureen Herrera Brenes

Archivado en: Peregrinaje: Ser Creativo — keilaochoa @ 10:20 am

Sucedió en un concurso de canto que se transmite por televisión actualmente en Costa Rica. Ante un comentario de uno de los jueces, el joven concursante reaccionó así, palabras más palabras menos: “quiero aclarar algo, la orquesta no tocó la canción correctamente. Me parece una actitud muy irresponsable por parte de ellos, a estas alturas de la competencia”.

“Irresponsables”. A mí la palabra me retumbó en el cerebro, y me hizo pensar en los efectos de su afirmación. Efectivamente, las consecuencias estuvieron presentes el resto del programa: uno de los jurados defendió la calidad de la orquesta, el director de la agrupación aclaró que el cantante “entró” mal y esto afectó la ejecución, el cantante reconoció su error y al final pidió disculpas públicamente, visiblemente apenado.

A pesar de la congoja casi constante, el asunto terminó bien, con hidalguía y respeto entre las partes. Sin embargo, creo que todo se habría evitado si el muchacho hubiera sido más prudente en su afirmación, o mejor aún, si no hubiera dicho nada. Al final se habría dado cuenta de que él era el único responsable de lo que había sucedido. “Hablé con el hígado, sin pensar”, dijo al disculparse.

A lo largo de todo el episodio, y en los días posteriores, he pensado en quienes escribimos; la verdad es que no estamos exentos de una situación como esta. También podemos escribir sin pensar, al calor de un momento. Esta es una de las razones por las cuales me parece tan valioso dejar reposar los textos.

Hay una lección que nunca olvidaré sobre el uso cuidadoso que debemos hacer de las palabras. La recibí de Patricia Cardona, una costarricense radicada en México donde por muchos años fue crítica de teatro y danza, y actualmente se dedica a formar críticos. Me parece que el consejo con que instruye a sus estudiantes es válido para todas aquellas personas que a menudo opinamos sobre diferentes temas: “Debemos preguntarnos si nuestras palabras son verdaderas, constructivas y necesarias”.

Estamos llamados a honrar al Señor con todo lo que hacemos… y con todo lo que escribimos. Qué el Señor nos ayude a hacerlo con excelencia, respeto y prudencia.

Mayo 20, 2009

Visitando librerías

Archivado en: Sagas: Ser Instruido — keilaochoa @ 3:33 pm

Como escritor, a veces debes hacer trabajo de investigación. No es que vayas a copiar el estilo de otro autor o que vayas a sacrificar tu sueño o que debas cambiar tu tema de libro o tu trama de la futura novela.

Solo debes afinar tu sentido de percepción y, como un detective, te escabulles a una librería y:

—hueles los libros

—rozas las tapas

—sueñas con ver tu nombre en las portadas

—ves las listas de mayor venta

—lees las contraportadas de los libros que llaman tu atención

—cuentas los libros que algunos autores han publicado

—memorizas las casas editoriales que producen más

—te diviertes un rato con los libros infantiles

—admiras el arte en portadas e ilustraciones

—juegas a que eres millonario y puedes comprar todos los libros que tengas, así que haces una lista mental

—ruegas que alguien te regale para tu próximo cumpleaños un “certificado de regalo” para tu librería favorita

—concedes entrevistas imaginarias por tu nueva novela (cuando se vuelven realidad, ya no las disfrutas tanto)

—practicas tu firma para cuando des autógrafos (tampoco es tan emocionante cuando ya es un hecho)

—visitas a tus amigos, los clásicos, y suspiras al remembrar sus historias

—charlas con algún dependiente e indagas por los gustos de los lectores

—vigilas la pizarra con anuncios para futuros eventos interesantes

—entablas conversaciones imaginarias con tus autores favoritos

Todo eso puede hacer un escritor en una librería. Visita una lo más pronto posible, y ¡diviértete!

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